TESTIMONIOS

ANDREA BERMUDEZ

Mi nombre es Andrea Bermúdez. Actualmente sirvo como ministra de alabanza y hago parte del equipo administrativo de la Fundación Bendecir, coordinando el programa en alianza con Compassion Colombia.

Pero antes de ocupar este rol, también fui una de las niñas beneficiadas por este proceso. Crecí, como muchos otros jóvenes, en un contexto de dificultades familiares, carencias económicas y situaciones que marcaron profundamente nuestra infancia. Sin embargo, Dios usó este ministerio para cambiar nuestra historia.

Gracias a esta alianza, pudimos conocer el amor de Cristo de una manera cercana y real. Fuimos acompañados integralmente, aprendiendo no solo contenidos académicos, sino principios para la vida. Aquí desarrollamos habilidades, liderazgo, disciplina y herramientas para construir un
proyecto de vida con propósito.

Aprendimos a ser autogerentes de nuestro cuidado emocional, físico y espiritual, entendiendo que nuestra identidad y valor provienen de Dios. Eso nos permitió crecer con esperanza, desarrollar nuestros talentos y vivir con sentido.

Lo más hermoso es que el impacto no quedó solamente en nosotros. Muchas de nuestras familias también conocieron al Señor y hoy siguen caminando en la fe. Actualmente, poder servir desde el ministerio y desde la coordinación del programa representa para mí una oportunidad de devolver un poco de todo lo que recibí.

Hoy servimos con gratitud, convencidos de que Dios sigue transformando vidas, familias y generaciones enteras. Porque de gracia recibimos y de gracia damos.

MARIA ESTHER URBINA

Mi nombre es María Esther Urbina. Actualmente soy auditora médica en una reconocida clínica de la ciudad, estoy casada y tengo una hija. Hoy, junto a mi esposo, servimos activamente en nuestra iglesia con un corazón profundamente agradecido con Dios.

Hace algunos años fui participante de este programa. Como muchos de los jóvenes que hoy están aquí, crecí en medio de dificultades familiares, limitaciones económicas y ausencia de una figura paterna.

En aquel momento, parecía difícil imaginar un futuro diferente; sin embargo, Dios utilizó esta alianza para darle dirección y propósito a mi vida. A través del acompañamiento integral y del programa de liderazgo de Compassion, pude comenzar a construir un proyecto de vida. Recibimos formación en liderazgo, valores, carácter y desarrollo personal, pero también fuimos motivados a creer que sí era posible alcanzar metas profesionales y servir a la sociedad desde nuestras capacidades y talentos.

El apoyo recibido no fue únicamente espiritual o emocional; también fue una guía constante en nuestro crecimiento académico y profesional. Aprendimos a desarrollar disciplina, responsabilidad, habilidades para la vida y herramientas para el cuidado físico y emocional. Todo esto fortaleció nuestra autoestima y nos permitió proyectarnos hacia un futuro con esperanza.

Pero, sobre todo, aprendimos la importancia de tener una relación personal con Dios. Ese fundamento transformó completamente mi manera de vivir, tomar decisiones y enfrentar los desafíos. Gracias a ello, hoy puedo ejercer mi profesión, servir en la iglesia junto a mi familia y continuar impactando a otros desde lo que Dios hizo primero en mí.